El Observatorio de Derechos Humanos del Icaba denuncia la situación de expolio de las riquezas del Sahara Occidental por parte del reino de Marruecos, así como la campaña de terror que viene realizando Marruecos para evitar las manifestaciones sobre este expolio de los recursos naturales en la última colonia de África.
Fuentes de este Observatorio, relataron que durante la tarde del día 21 de Julio, aproximadamente a las 19:00 hora local, centenares de colonos marroquíes, mayoritariamente dedicados a la pesca, atacaron en la localidad de Itereft, a 100 kilómetros de la ciudad de Dajla (antigua Villa Cisneros), a los pescadores y comerciantes de pescado saharauis establecidos en la zona provocando decenas de heridos, 57 hasta el momento, cinco de ellos de extrema gravedad, y dos desaparecidos de los que aún se ignora el paradero, según informó el presidente del Comité Contra la Tortura de Dajla, El Mami Amar Salem, al Servicio de Comunicación Saharaui en Canarias (SCSC).
Se trata de la agresión más grave contra civiles saharauis desarmados que protagonizan los colonos marroquíes en el Sahara Occidental y las fuentes consultadas estiman que detrás hay “un intento de Marruecos y sus colonos de expulsar a los saharauis del sector pesquero en la zona”, a pesar de que éstos, según las propias Naciones Unidas, “son los únicos titulares de las riquezas pesqueras” del banco canario-sahariano.
Los colonos marroquíes, “miles”, según los testigos, atacaron a los pescadores y comerciantes saharauis con palos, armas blancas, gasoil e incluso varias hachas, quemando al menos 7 vehículos todoterreno de los saharauis y provocando una carnicería.
Entre los heridos saharauis figuran Sidi Brahim Uld Ahel Hadi, Amman Buseif (muy grave por heridas en la cabeza), Sheyjam Kifah (muy grave), Sidati Tadel, Mahmud Lajlifi, Udman Laabidi, Mami Hamadi, Tehali Salami, Mansur Mbarek, Sidahmed El Maki, Sahid Gabli, Alí Machdufi, Ainana Lembarki, Ahmed Mahmud y Akrichi Alí, a los que hay que sumar los heridos, detenidos y torturados en las manifestaciones posteriores que espontáneamente tuvieron lugar en Dajla.
Con posterioridad, sobre la una de la madrugada del pasado día 23 de julio, los familiares de los heridos que habían acudido a visitarlos en el exterior del hospital de Dajla comenzaron a gritar consignas “a favor del Frente Polisario y de la libertad para el Sahara por lo que se produjo una violenta carga de la policía marroquí que provocó nuevos heridos y detenidos”, asegura el colectivo saharaui de derechos humanos a SCSC. Dos, Brahim Salem Nisaduri y Rachid Asgayer, denuncian haber sido torturados.
Los hechos se repitieron luego en el barrio de Um Tunfi. Los testigos declararon que al frente de las cargas policiales se encontraba el presunto torturador, investigado actualmente por el juez Garzón de la Audiencia Nacional española, Hariz Alarbi. Además, dos de los saharauis agredidos, permanecen desaparecidos y “podrían haber sido arrojados al mar”, según los testigos y sus propias familias.
“Los mandos policiales marroquíes preparaban desde hacía tres días la intervención de los colonos”, estiman los activistas saharauis. En su opinión, esta “gravísima y masiva agresión” es consecuencia de los acontecimientos acaecidos en Dajla el pasado 8 de julio.
El 8 de julio, numerosos civiles saharauis se manifestaron pacíficamente en Dajla contra el expolio de los recursos pesqueros del territorio por parte de Marruecos produciéndose numerosos detenidos, tres de los cuales aseguran haber sido torturados por la policía marroquí, y algunos heridos.
En su apoyo se manifestaron decenas de jóvenes en la localidad pesquera de La Chica denunciando la política de “exterminio y saqueo practicada por el pachá de la zona, Mohamed Sadki, y sus correligionarios comerciantes que saquean sin escrúpulos estos bancos de pulpos”, asegura el Comité Contra la Tortura de Dajla.
El jefe de los servicios secretos marroquíes en esta zona prohibió entonces a los jóvenes saharauis acceder a este lugar pesquero para manifestarse y ya incitó contra ellos a los colonos marroquíes, según activistas saharauis de derechos humanos.
Unas 6.000 embarcaciones pesqueras marroquíes, la mayoría pateras de cuatro tripulantes, operan en la zona para vender sus capturas a 137 empresas de procesamiento y enlatado en Dajla.
Leído en: http://www.wsrw.org/index.php?parse_news=single&cat=109&art=843

